Cómo Disfrutar Con los Niños Cuando Vas de Compras al Supermercado

Cómo Disfrutar Con los Niños Cuando Vas de Compras al Supermercado

Eres una madre ocupada y tu lista de quehaceres parece interminable. Desde que la alarma suena por la mañana hasta el momento que los niños se van a dormir, tú te estás moviendo sin parar.

Muchas de las tareas diarias pueden parecer aburridas; se convierten en rutina y aún lo puedes hacer sin pensar mucho en ellas, tu cerebro y el cuerpo funcionan en piloto automático. Pero, ¿cómo sería si algunas de ellas, como el ir de compras, fueran realmente divertidas?

Es cierto: El ir de compras nunca ha sido el elemento más emocionante en tu lista de tareas, pero puedes aumentar el cociente de diversión porque tus hijos participan … ¡en serio! Convertir un viaje al supermercado en una aventura de aprendizaje significa tiempo de calidad para ti y los niños, que seguramente te van a regalar con todo tipo de puntos de “Mejor Mamá” por tu ingenio y creatividad. Y shhh … ¡no tienes que decirles a ellos de dónde vinieron todas estas ideas divertidas!

1. Convierte la responsabilidad de la lista de compras en la tarea del niño.

¿Tienes un niño de edad escolar que está aprendiendo letras y palabras? Ayúdales a practicar sus habilidades de escritura y alfabetización al hacerlos responsables de la lista de la compra. Les da un lápiz o bolígrafo especial, diciéndoles que es sólo para la lista de compras. Los niños mayores pueden escribir la lista mientras tú nombras los artículos que necesitas comprar. Para los niños más pequeños que están empezando a leer, haz una lista de productos del supermercado, imprimiendo una lista de los artículos que generalmente compran y añadiendo una docena o más de líneas en blanco donde pueden escribir los artículos adicionales. Cada vez que estés lista para ir a la tienda, deja que tu niño circule o resalte los artículos que tú necesitas comprar.

Además de utilizar la lista para mejorar su lectura y escritura, tú puedes utilizar la lista de compras para reforzar otros conceptos que están aprendiendo en la escuela también. Los niños pueden poner la lista en orden alfabético. O pueden disfrutar de escribir los artículos en diferentes colores, practicar su español al traducir la lista, u ordenar los elementos por tipo. Si quieres, tú puedes poner un temporizador y desafiarlos a realizar la tarea en un cierto plazo. Si están aprendiendo acerca de las opciones de salud y alimentos, incluso puedes imprimir una copia de “Mi Plato” del USDA, que está disponible en español también, ¡qué bien!

2. Involucra a los niños en la elaboración del presupuesto.

Los números y las matemáticas son más divertidos cuando están atados a ejemplos del mundo real, y el ir de compras implica un montón de oportunidades de tener momentos emocionantes de la enseñanza. Si eres una súper compradora que siempre está a la caza de la mejor oferta, tú puedes convertir la búsqueda de una ganga en una oportunidad para que los niños puedan practicar sus habilidades matemáticas. Los niños mayores que conocen las normas de seguridad de Internet (y que están siendo supervisados por ti u otro adulto) pueden ser retados a encontrar las mejores ofertas en los supermercados locales mediante el uso de un sitio web de comparación de precios. Déjalos calcular el ahorro total alcanzado a través de su búsqueda. Si tu presupuesto lo permite, endulza el acuerdo permitiéndoles mantener el dinero ahorrado como resultado, o pon el dinero en una cuenta de ahorros familiar (puede ser tan simple como un frasco o alcancía que esté en casa), cuyos fondos pagarán para una excursión o vacaciones.

Los niños más pequeños pueden participar, también. Dales un par de tijeras de seguridad y los cupones del periódico del domingo, haciéndoles probar su coordinación ojo-mano por recorte. Entonces, ellos pueden ordenar los cupones por tamaño (desde el más pequeño al más grande) o por la cantidad de ahorros.

3. Convierte la visita al supermercado en una aventura.

Es verdad, tú no quieres que tus hijos conviertan los pasillos del supermercado en una pista de carreras, pero estableciendo algunas reglas claras y firmes (ellos se mantengan al alcance de tu vista todo el tiempo y, sin duda, ¡sin correr!), tú y tus hijos podrán divertirse en el supermercado, convirtiendo el viaje de compras en un reto de aventura. Pon un niño a cargo de encontrar, digamos, todos los artículos verdes en tu lista. Ten a otro responsable para encontrar todos los objetos redondos en la lista. Mantenlos adivinando sobre el desafío, cambiando cada semana; en tu próxima visita, pon a un hijo a encontrar todos los objetos que comienzan con “a” (¡y no te olvides de los Aguacates de México!) o de todos los objetos que son suaves. Colores, formas, texturas, letras, y artículos con adjetivos son todas buenas maneras de enviar en busca de los artículos en tu lista de compras. Deja que el “ganador” del concurso elija una sorpresa especial que se pueda compartir con toda la familia.

4. Hacer que los niños paguen.

Antes, elegías la línea de salida que parecía moverse más rápido: El objetivo era entrar y salir del supermercado tan rápidamente como fuera posible, ¿verdad? Ahora, la meta es un poco diferente: Encontrar la línea con el cajero que se parece paciente o, si tú tienes la opción, la línea de salida de pago de cajero automático. Una vez que has registrado todos tus artículos, a ver si tus hijos pueden ingeniárselas para pagar la factura. Esto puede requerir que tú tengas dinero en efectivo en vez del plástico, teniendo una gran variedad de billetes y monedas en tu cartera; los cincos, los diez, y veinte deben de estar entre el dinero que tienes a mano. También ellos deben asegurar que el cambio que reciban es el correcto.

5. ¡Empácalo todo!

El empaque de productos alimenticios no es tan fácil como parece; hay un arte para hacer que todo quepa de manera correcta. Asegúrate de llevar bolsas reutilizables de casa y desafiar a los niños a empacar alimentos como profesionales. Recuérdales que los artículos frágiles como los huevos, pan, y ciertas verduras y frutas (como aguacates maduros) necesitan ser empacados con cuidado especial.

Bueno, ¡lo hiciste! Tú convertiste el viaje al supermercado en una diversión para toda la familia. Ahora … si tú pudieras hacer que la limpieza de casa fuera tan divertido….

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